Sociedad

La desregulación amenaza la producción de banana en el NOA

Productores del Noroeste argentino alertan que las medidas de apertura importadora y recorte de apoyos estatales ponen en riesgo la cadena que genera miles de empleos en Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca.

Publicado el 29 de julio de 2026, 15:00 hs

La desregulación amenaza la producción de banana en el NOA

Desde hace meses, los productores bananeros del Noroeste argentino vienen advirtiendo que la combinación de apertura indiscriminada de importaciones y reducción de herramientas de fomento oficial está poniendo en jaque una actividad que sostiene familias y economías regionales.

La banana es uno de los cultivos emblemáticos del NOA. Según datos del Ministerio de Economía de la Nación y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la producción nacional se concentra en Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca, donde genera alrededor de 15 mil empleos directos e indirectos. La campaña 2025-2026, que se está terminando de cosechar en estos días, ya mostró caídas en superficie plantada y rindes.

¿Qué cambió con la desregulación?

El DNU 70/2023 y las resoluciones posteriores eliminaron aranceles de importación para varios productos agrícolas, incluyendo frutas frescas provenientes de países con costos de producción sensiblemente más bajos. Al mismo tiempo, se recortaron programas de subsidios al flete, seguros agrícolas y líneas de financiamiento blando que históricamente acompañaban al sector bananero.

Productores consultados por Página/12 explican que, sin esas herramientas, el precio de la banana importada (principalmente de Ecuador y Costa Rica) queda por debajo del costo de producción local. Un informe preliminar del INTA Salta estima que el costo por kilo en finca en el NOA ronda los 380 pesos, mientras que la banana importada estaría entrando a menos de 250 pesos en los puertos.

Impacto en la vida cotidiana de las familias del NOA

Para muchas comunidades del norte, la banana no es solo un cultivo: es la principal fuente de ingresos estacionales. En zonas como Orán (Salta) o San Pedro (Jujuy), el corte y empaque de la fruta ocupa a miles de trabajadores entre diciembre y julio. Si se profundiza la crisis, el efecto se sentirá en comercios, transportes y escuelas de pueblos que ya vienen golpeados por la inflación y la caída del consumo.

Desde la Federación de Productores de Frutas y Hortalizas del NOA (FEPROFRUT) señalaron que, de no mediar correcciones, la superficie implantada podría caer más del 30 % en la próxima campaña. Eso significaría menos trabajo rural y mayor presión migratoria hacia las capitales provinciales.

Qué dicen las fuentes oficiales

Hasta el momento, el Ministerio de Economía no ha publicado un comunicado específico sobre la situación bananera. El Boletín Oficial de los últimos meses registra la baja de retenciones a las exportaciones de banana (que de todos modos son marginales) y la eliminación de varios regímenes de promoción regional. El INTA, en cambio, mantiene relevamientos de campo que confirman la preocupación de los productores, aunque evita calificar políticamente las medidas.

Alternativas que se barajan

Algunos productores están probando reconvertir parte de los lotes a otras frutas de menor costo o a cultivos de autoconsumo. Otros piden que se reactive el sistema de salvaguardias que permitía subir aranceles temporariamente cuando las importaciones amenazaban la producción nacional. La Secretaría de Agricultura, que ahora depende directamente de Economía, aún no confirmó si analizará este pedido.

Mientras tanto, las familias del NOA esperan definiciones. Para ellos, la banana no es solo una fruta en la góndola: es el sustento que permite pagar la luz, la escuela y el alquiler en regiones donde las opciones laborales son escasas. La desregulación, pensada para mejorar precios al consumidor, podría terminar encareciendo la vida de quienes producen lo que comemos todos los días.

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